"Hasta el ocio se ha convertido en una tarea que tachar de la lista"
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Revisar el móvil mientras se escucha música, enviar un WhatsApp y saltar de un vídeo a otro. Este cóctel, conocido como multitarea permanente, genera una falsa sensación de hiperproductividad que, en realidad, está mermando capacidades cerebrales fundamentales. Sobre esta tendencia, bautizada como ‘speedwatching’ o consumo de contenido a alta velocidad, han debatido en el programa ‘Fin de Semana’ de COPE el psicólogo forense José Manuel Aguilar y la neuropsicóloga Sandra Martínez.
“La excusa que siempre se plantea es ahorrar tiempo”, señala José Manuel Aguilar. Sin embargo, para el psicólogo, detrás de esta cultura de la prisa y la multitarea se esconde “la ansiedad por no perderse nada”. Según explica, existe un “muchísimo deseo de estar al día, de haber visto todo y de poder hablar de todo”, lo que conduce a una aproximación superficial a la información y a una falta de atención generalizada.
Aunque esta tendencia es más visible en los jóvenes, no es exclusiva de ellos. “Esto es una cosa global, es muy social”, afirma la neuropsicóloga Sandra Martínez. “Es algo que podemos extrapolar a cualquier persona hoy a nivel social”, añade, poniendo como ejemplo a “una madre que tiene que llegar a todo en casa, que además trabaje fuera y que además tenga que encargarse de extraescolares”.
Esta forma de vida tiene consecuencias directas en el cerebro. Un estudio reciente con 2.500 jóvenes adultos encontró una asociación entre la multitarea y síntomas similares al TDAH. Aguilar, profesor en la Universidad Loyola, lo constata en las aulas, donde al alumno “le cuesta muchísimo entrar en profundidad”. El psicólogo recurre a la explicación del premio Nobel Daniel Kahneman sobre los dos sistemas de pensamiento: un Sistema 1 “intuitivo, rápido y automático” que usamos constantemente, y un Sistema 2 “lento, deliberado y lógico” que es el que permite profundizar y asentar la memoria a largo plazo.
“La gente más joven se ha criado y ha desarrollado el Sistema 1”, advierte Aguilar. El problema, según él, es que para analizar problemas complejos o estudiar se “requiere de una lentitud y una profundidad que el Sistema 1 es imposible que te dé”. Por su parte, Sandra Martínez, que trabaja con jóvenes en la Universidad Europea de Andalucía, cree que la clave no es demonizar herramientas como la Inteligencia Artificial, sino “enseñarles a trabajar con la IA” como una herramienta más y no como un sustituto de sus capacidades.
Para ilustrar la pérdida de matices que provoca el ‘speedwatching’, Aguilar recurre al cine. El psicólogo explica cómo intentó mostrar a un joven la importancia de los silencios en películas como 'Lost in Translation' o la fuerza comunicativa en las pausas de Michael Corleone en 'El Padrino'. “Si tú no haces un esfuerzo y una educación para decir ‘esto es parte’, se pierde absolutamente”, lamenta.
Esta impaciencia se ha trasladado incluso al ocio. Beatriz Pérez Otín, confesaba que una comedia clásica como 'Arsénico por Compasión' se le ha llegado a hacer lenta. Según Sandra Martínez, la razón es que “nos hemos habituado a la inmediatez”. El cerebro, acostumbrado a un ritmo acelerado, “genera mucha impaciencia y reducimos esa tolerancia a la frustración de las esperas”. Esto, añade, afecta a la atención sostenida y al procesamiento profundo de la información, ya que el cerebro demanda constantemente estímulos de alto impacto.
Aguilar califica esta situación como “una trampa” y “una ilusión de productividad”, ya que se pierden los matices y la retención a largo plazo. “La retención a largo plazo requiere de tiempo, de repetición, de sosiego, de comprensión”, insiste el psicólogo. Advierte que la búsqueda constante de estímulos más intensos para lograr una respuesta lleva a la saturación y el agotamiento del cerebro, ya que “el organismo no está hecho para esto”.
Otra de las aristas del problema es el mensaje subyacente de que “somos por lo que hacemos”. Como indica Sandra Martínez, este enfoque lleva a una “desconexión emocional” con las propias acciones y a la pérdida de los “tiempos de autorreflexión y de conocerse”. Recuerda cómo antes, en un trayecto de autobús, había espacio para pensar, mientras que ahora esos tiempos muertos se llenan con el móvil. “Tiendes a convertir el ocio incluso en una tarea que tienes que ir tachando de la lista”, concluye.
En definitiva, la multitarea y el 'speedwatching' nos alejan de una vida consciente y reflexiva. Como apostillaba con ironía José Manuel Aguilar al final de la tertulia, actividades tan sencillas como esperar el autobús o el metro, que antes eran cotidianas, hoy reciben un nombre sofisticado: “mindfulness”.




